lunes, 27 de junio de 2011

PASEO CAMPESTRE.

En estos calurosos días del recién iniciado período estival, y antes de las ansiadas vacaciones, no hay nada mejor que aprovechar los fines de semana para dar un paseo por el campo, lo que alivia un poco el sofocante calor y, además, sirve como perfecta válvula de escape del estrés laboral.


La zona elegida fue, por proximidad geográfica, la Sierra Madrileña, y más concretamente las inmediaciones del precioso pueblo de Zarzalejo, en las laderas de uno de los puertos preferidos de los moteros, el de la Cruz Verde. Es una zona granítica con dehesas para el ya escasísimo ganado vacuno, en el que coexisten encinas, rebollos, castaños (en flor) y, cómo no, las zarzas que dan nombre a la población.

Tras una opípara comida en el Restaurante La Posada (en la Plaza principal del pueblo), nos asomamos un rato al conocido como Mirador del Guijo y después dimos un pequeño paseo aprovechando la abundancia de caminos con sombra. La zona estaba repleta de mariposas y pude ejercitarme en la difícil tarea de fotografiar tan inquietos animales.


Mirador del Guijo, Zarzalejo.

Ni los medios técnicos (una sencilla cámara compacta) ni mi escasa pericia ayudan, pero, por fin, pude hacer un par de fotografías decentes a una de las mariposas más espectaculares de la Península Ibérica, la Pavo Real.

La he visto muchas veces en mis paseos y rutas por la zona suroccidental asturiana, pero no he podido pasar de hacer alguna fotografía lejana. En esta oportunidad, me aposte en las inmediaciones de una fuente y pude observar cómo un gran número de mariposas, de distintas especies, se acercaba al pequeño hilo de agua, y no resultó demasiado complicado capturar con mi cámara a muchos de esos sedientos animalillos.


Mariposa Pavo Real (Inachis Io)

Al verla de perfil, destaca por su color oscuro, casi negro, pero cuando realmente deslumbra es cuando abre sus alas y muestra sus espectaculares ocelos.

Mariposa Pavo Real (Inachis Io)

La Inachis Io puede ser vista en cualquiera de nuestros prados y bosques, siendo la ortiga el alimento preferido de sus orugas. Sorprende e impacta por su colorido y por los cuatro ocelos de sus alas, que tienen por finalidad ahuyentar a los posibles depredadores.

El principal enemigo de estos animales no son esos depredadores, sino el "homo sapiens", y las consecuencias que su presencia trae sobre el Planeta Azul. El cambio climático y las nuevas técnicas de la agricultura intensiva, con el abuso de los insecticidas y el cultivo de productos transgénicos, ha puesto en serio peligro de extinción a este bello animal (y a otros muchos) en varios países de Europa.

En fin, cambiemos de tema. Se acaba el mes de junio y para todo cangués de pro comienza la cuenta atrás para el día más esperado del año, el de la Descarga, de la que esperamos poder disfrutar un año más desde El Fuexo. Hasta pronto.




lunes, 23 de mayo de 2011

TRES GUERRAS, TRES LECTURAS

"Un libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo". Proverbio árabe.

"Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidar". Giovanni Papini
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Las últimas semanas, dejando de lado mis tradicionales lecturas de novela negra y las obligadas por motivos laborales, me ha dado por leer tres libros sobre otras tantas guerras.

El primero de ellos fue el último "best-seller" del archiconocido Ken Follett, quien, tras el éxito de sus Pilares de la Tierra (magnífica novela) y de (su continuación) Un Mundo sin fin, se decanta por escribir una trilogía basada en la historia entrecruzada de cinco familias durante el pasado siglo XX. "La Caída de los Gigantes" supone el inicio de esa trilogía, y su lectura ha supuesto para mí una tremenda decepción. Sigue con su estilo sencillo y de fácil lectura (que tanta fama le ha proporcionado), pero en este caso la historia que narra adolece de la frescura y de la fuerza de sus otras novelas.

No obstante, de las muchas páginas que componen la obra salvaría la descripción, en los primeros capítulos, de la vida y de la huelga de los mineros de Gales (tema que el autor ya aborda, y diría que con mucho más tino, en "Un lugar llamado libertad"), y la más que acertada explicación que ofrece de una de las grandes conquistas del siglo XX, el voto femenino.

En el otro lado de la balanza, la simplicidad con la que describe el proceso revolucinario ruso y, por encima del resto, los propios personajes, que protagonizan todos y cada uno de los hechos singulares de la antesala de la Gran Guerra y de la misma contienda, quitando a la novela todo atisbo de verosimilitud (supongo que la literatura puede consistir precisamente en esto, pero considero que, si lo que trata es de ceñirse a los acontecimientos más destacados de la pasada centuria, esta forma de tratar el tema no es la más adecuada).

Menos mal que me prestaron el libro y no me lo compré.

La segunda lectura es "El lápiz del Carpintero", de Manuel Rivas, que cuenta una historia de amor en la Guerra Civil Española entre un repúblicano preso, y condenado a muerte, y la hija de una familia gallega adinerada.

El tema en sí ya me resulta atractivo, pues un familiar cercano se vio en un trance parecido al del literario profesor Daniel da Barca (figura inspirada en la historia real de un médico de Tuy, Francisco Comesaña). Pero lo que me sorprendió de la novela fue el estilo de Manuel Rivas, una prosa repleta de bellas metáforas que hay que leer despacio, saboreando cada párrafo y que convierten a esta breve novela en una verdadera obra de arte. Además, parece querer dejar a un lado el drama de la guerra para entremezclar, de una forma magistral, anécdotas y fábulas, impregnadas ambas del sentido mágico, la superstición y la ironía tan propias del carácter gallego.

Estatua de Breogán. A Coruña.



La última historia se desarrolla en la Alemania de Hitler, en plena Segunda Guerra Mundial, y cuenta la vida de Liesel, una niña que aprende a leer con un Manual del Sepultero, "encontrado" con ocasión del entierro de su hermano. "La ladrona de libros" es una sorprendente e impactante novela del joven escritor australiano Markus Zusak, quien se inspiró en los recuerdos de su madre, testigo de excepción de la Alemania nazi.

La narradora no es otra que la señora de la guadaña (la muerte), quien cuenta una triste historia, con una ternura y sensibilidad de la que, desgraciadamente, carecemos la mayoría de los mortales.

El autor muestra una colección extraordinaria de personajes, describiéndolos y a la vez retratándolos con enorme precisión y gran originalidad; en el libro podemos leer cómo un niño ario corre y se tiñe con betún para imitar a su ídolo, nada menos que a Jesse Owen, cómo un padre adoptivo se convierte en héroe acogiendo en su casa a un judío por cumplir la palabra dada, cómo la madre adoptiva saluda a sus familiares y amigos con un efusivo "saukerl" (cerdo), cómo la protagonista roba su libros de la biblioteca de la mujer del alcalde, con consentimiento de ésta, ...

En fin, una gran novela que me recordó mucho por la forma (tierna, humana y sensible) en que cuenta un verdadero drama a "La Vida es Bella", esa excepcional película del italiano Roberto Benigni.

P. D.- Esta mañana, mientras escuchaba en la radio a distintos periodistas comentar los resultados de las recientes elecciones municipales y autonómicas, me impactó la noticia del terrible y dramático hecho acontecido en el vecino municipio de Degaña.
Mi más sentido pésame y un abrazo muy fuerte para esa familia, que tan mal lo tiene que estar pasando, y que caiga todo el peso de la justicia ( y más, si fuera posible) sobre ese malnacido y cobarde que ha segado la vida de tres personas y destrozado la de otras muchas.




domingo, 17 de abril de 2011

OTRA VEZ EN PRIMAVERA.



"La Primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido" (ANTONIO MACHADO)

Después de un largo y no muy frío invierno, llega nuevamente la primavera, que, incluso en los lugares más áridos de España, tiñe de color jardines y campos.



Nazareno
(Muscari Neglectum)



Nazareno
(Muscari Neglectum)

Esta extraña y llamativa flor no es habitual en Asturias; el verde del fondo puede inducir a error, pues las fotografías no fueron tomadas en ningún lugar del Principado, sino en Illescas (Toledo), capital de la comarca de La Sagra. El nombre vulgar de la planta responde al color de sus flores y a que su floración suele coincidir con la época de Semana Santa.





Uña de gato, hierba del cuchillo, Higo del Cabo, ...
(Carpobrutus edulis)

También en primavera, y generalmente en zonas costeras de todo el litoral peninsular, podemos admirar bellísimos y coloridos arriates de una flor que, traída de Sudáfrica para decorar nuestros chalets y casas de playa, se ha convertido en una las plantas invasoras más peligrosas que podamos hallar. Es una planta rastrera que cubre el suelo totalmente, impidiendo el crecimiento de las especies autóctonas. Además, fija el terreno, poniendo en serio peligro los escasos ecosistemas dunares de nuestras costas. La podemos encontrar tanto en el norte de España (en el Cabo Peñas, sin ir más lejos), como la costa mediterránea (estas fotografías fueron tomadas en el Cabo Palos, en Murcia). En muchas Comunidades Autónomas emprenden campañas para eliminarlas, con el fin de conservar las plantas autóctonas y los paisajes dunares.


Lantana, Bandera Española, Flor del Duende, ...
(Lantana camara)

Aquí tenemos otra planta alóctona procedente de Centro América y América del Sur, introducida por su indudable valor ornamental y que es también una especie invasora.




Patita de burro
(Iris Sisyrinchium)

La introducción de especies invasoras es la segunda causa de pérdida de biodiversidad a nivel mundial, después de la pérdida del hábitat. Así, las dos especies fueron fotografiadas en el mismo lugar que el pequeño lirio conocido vulgarmente como patita de burro o lirio enano, que , como otras muchas especies, correría serio peligro de no hacer frente a la amenaza que supone para el ecosistema la introducción de las conocidas como especies invasoras.

Me viene a la memoria el no menos nocivo eucalipto, introducido por la industria papelera en la costa cantábrica y onubense, y que ha supuesto la práctica desaparición del arbolado autóctono en toda la marina de esas zonas, pero esta es otra historia...







jueves, 24 de junio de 2010

CATARATA DEL NIÁGARA CANGUESA

A principios del siglo XX una serie de intelectuales recorrieron el suroccidente de Asturias, sorprendiéndose con lo que veían, e inmortalizándolo para siempre en sus libros y valiosas fotografías, como las del alemán Fritz Krüger. Gracias a ellos ,conservamos testimonios etnográficos impagables sobre el duro modo de vida de nuestros antepasados,
Uno de estos intelectuales fue Mario Roso de Luna, cacereño natural de Logrosán, quien recorrió, casi siempre a lomos de un macho, parte de nuestro concejo cangués recopilando leyendas e historias sobre los temas más variopintos. Todo ello lo plasmó en su libro "El Tesoro de los Lagos de Somiedo" (publicado en 1916), en el que describe con las siguientes palabras nuestra conocida cascada de Aguas Blancas: "Divina comarca aquesta que cuenta con tesoros de blanca hulla en cascadas, cual la de cola de caballo en Aguas Blancas, junto a Posada de Rengos, cascada ella equiparable sólo a la del Niágara o a la del Aiguarai-guasú argentina, pues cae de sesenta metros de altura".


Las comparaciones son, a todas luces, exageradas, pero en fin...

lunes, 26 de abril de 2010

LA PRIMAVERA

Tras unos meses de estudio (nos hacemos viejos estudiando), volvemos por estos lares.
Coincidiendo con las vacaciones de la Semana Santa pasada (con procesión incluida, en la Carretera de La Coruña) tuvimos la ocasión de volver a casa y ver las primeras manifestaciones de la ya esperada primavera.


Los castaños, robles y hayas conservaban aún su vestido invernal (echándose ya de menos el verde intenso de las primeras hojas, que espero ver en mi próxima visita), pero en el suelo comienzan a apreciarse pequeños indicios que indican que algo empieza a cambiar. Destacan sobremanera las que nosotros llamamos flores de San José (las primeras se ven coincidiendo con el día del Padre); son las más adelantadas de nuestras flores, adornando prados y cunetas de carreteras, generalmente en zonas sombrías.
En castellano se conocen como prímulas, haciendo su nombre referencia precisamente a su temprana floración. Al parecer, tienen, tanto las hojas como las flores, propiedades medicinales. En la ya muy conocida Destilería de Llavandera mi padre elabora desde hace años un orujo con los pétalos de las flores. Ignoro sus propiedades medicinales: lo único que experimento tras su ingesta es un fuerte dolor de cabeza y un notable malestar estomacal a la mañana siguiente, síntomas similares a los que suelo padecer después de una noche de folixa a base de Coca Cola, hielo y White Label (de garrafón, claro está, aunque la culpa va a ser del hielo, que no deja de ser agua en estado sólido, y ya se sabe que el agua no es precisamente la mejor de las bebidas).

Con el paso de los años, uno se fija en cosas y detalles que antes pasaban desapercibidos. Así, me llamó la atención la presencia, en zonas soleadas, y, generalmente, en suelos pobres y sobre rocas, de otras pequeñas flores de color amarillo que únicamente podemos ver en todo su esplendor durante unas pocas semanas al principio de la Primavera.
Se trata de narcisos, de una de las tres o cuatro especies de narcisos que, en estado silvestre, podemos observar en nuestro Paraíso Natural y, aunque las fotografías no les hacen demasiada justicia, son realmente llamativos.

Bueno, acabo la entrada con una flor mucho más modesta y a la que llamamos (no sé por qué) Flor del Diablo; extraño nombre para una especie no exenta de belleza, a pesar de su abundancia. Se trata de la flor del diente de león, planta de la familia de nuestras ricas lechugas y cuyas hojas son también comestibles. Llevo años queriendo probarlas en ensalada, pero no acabo de animarme. Espero poder hacerlo este próximo verano.
Esta fotografía fue tomada con motivo de una visita que realizamos durante los días de Semana Santa a uno de los pueblos más conocidos del concejo cangués (Llamas del Mouro), donde destaca su Palacio, que en su día fue, según cuenta la leyenda, propiedad de descendientes de Cristóbal Colón (pero eso es otra historia, y será motivo de una próxima entrada).
Me despido dando recuerdos y un fuerte abrazo a la familia, especialmente a la más pequeña (y guapa) de todas, a mi ahijada, que hace unos días cumplió su primer año.

domingo, 27 de diciembre de 2009

CAÑON DEL RÍO LOBOS

Las vacaciones casi tocan a su fin (por cierto, Felices Fiestas) y tenemos que volver a nuestras ocupaciones cotidianas.
Tenía pendiente una entrada dedicada al Cañón del Río Lobos, Parque Natural desde 1985 y mayoritariamente en la provincia de Soria. Se trata de un espectacular cañón calizo erosionado por la acción del río que le da nombre (El Río Lobos).
Iniciamos un pequeño paseo que culminó en un lugar realmente sorprendente, en la Ermita de San Bartolomé, ubicada en un pequeño meandro del río y frente a una cueva (llamada Galiana) de grandes dimensiones. La ermita se halla en término municipal de Ucero, localidad que cuenta igualmente con las ruinas de un magnífico castillo, también templario, ubicado en lo que antaño fue un castro prerromano.
Resulta llamativo encontrarse, en medio de la nada, con una ermita templaria en piedra caliza perfectamente tallada, piedra que se integra y confunde con el entorno. Se trata de una ermita de planta de cruz latina datada en el primer cuarto del siglo XIII y con elementos de carácter protogótico, como el arco apuntado de la entrada meridional o los dos rosetones del crucero (con elementos decorativos de evidente influencia árabe).

Además, confluyen elementos de carácter esotérico, relacionados con el fenómeno de los templarios, tan en boga últimamente. El templo se ubica en un lugar equidistante de los dos puntos septentrionales más extremos de la Península Ibérica, el Cabo Creus y del mítico Finisterre, configurando un "centro del mundo" templario.

El lugar fue habitado desde antiguo, como demuestran las pinturas y grabados prehistóricos que se encuentran en varias de las cuevas y grutas de la zona, destancando por sus dimensiones la ya citada Cueva Galiana.

Por su grandiosidad, uno se siente francamente impresionado y, a la vez, supone un ejercicio de modestia acceder al interior de la cueva. Dentro, uno tiene una sensación que mezcla la claustrofobia y el respeto hacia la grandeza de una naturaleza que sólo el hombre ha podido destruir (en aras a un más que discutible progreso).

El lugar, a pesar de la afluencia de turistas (especialmente durante los fines de semana), impresiona por su belleza y por la tranquilidad y serenidad que transmite.


En fin, que fuera de Asturias también hay sitios que merece la pena visitar. Y también se puede comer muy bien. Guardo un recuerdo especial de unos riquísimos boletus a la plancha en un Restaurante de Berlanga de Duero.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

QUITAMERIENDAS

Al llegar el final del verano, asoman por nuestros montes las pequeñas quitameriendas que, con su color morado, alegran los bosques y campos. Sus fotografías adornan foros y blogs de Internet, y su nombre se debe a que su floración coincide con el final del verano, y gran parte del otoño, cuando las tardes comienzan a ser más cortas y frías.



Estas fotografías fueron realizadas por quien escribe estas líneas con motivo de una salida para coger castañas en el abundante Castañeo de Argancinas (Pola de Allande) a mediados del pasado mes de octubre. La tarde fue fructífera y pudimos volver a disfrutar del sabor de las castañas asadas.

Junto a los castaños, destacaban las distintas tonalidades de los árboles a punto de perder sus hojas, en especial los tonos dorados de los nogales.
Nogal entre pinos en la Carretera de Cangas del Narcea
a Pola de Allande.

Carretera de Linares a Puente Selce (Allande).